Durante el verano de 2001, mientras Argentina atraviesa una crisis económica, tres amigas adolescentes comparten un secreto en un suburbio bonaerense: están enamoradas del mismo chico. Natalia cree tener una conexión especial con Diego hasta que él conoce a Silvia, una mujer mayor, en un cibercafé. Devastada, Natalia recurre a su abuela, conocedora de magia negra, para realizar un conjuro que separe a la pareja. Pero el ritual despierta en ella algo inesperado y perturbador.
Durante el verano de 2001, mientras Argentina atraviesa una crisis económica, tres amigas adolescentes comparten un secreto en un suburbio bonaerense: están enamoradas del mismo chico. Natalia cree tener una conexión especial con Diego hasta que él conoce a Silvia, una mujer mayor, en un cibercafé. Devastada, Natalia recurre a su abuela, conocedora de magia negra, para realizar un conjuro que separe a la pareja. Pero el ritual despierta en ella algo inesperado y perturbador.
Laura Casabé logra trasladar magistralmente el universo literario de Mariana Enríquez al cine, dialogando con la estética de Lucrecia Martel para construir una película sobre la muerte de la inocencia que se transforma en descubrimiento de la malicia. La obra funciona como un grito de guerra ante el derrumbe, donde la única salida posible está en la magia y la superstición, en creer que la rabia colectiva puede estallar contra un mundo en crisis. Con una progresiva disolución visual que nos sumerge en la oscuridad, Casabé plantea una pregunta crucial: si estamos dispuestos a ser más malos que el mal para sobrevivir, a enfrentar el abismo sabiendo que nos devolverá la mirada.
La película logra una intensa exploración de la adolescencia y la rivalidad femenina en un contexto de crisis social, con una protagonista compleja que escapa de estereotipos y una sólida construcción atmosférica visual. Sin embargo, su ambición narrativa de combinar horror psicológico, drama coming-of-age y crítica social no siempre mantiene equilibrio, especialmente hacia el desenlace donde la representación explícita diluye la ambigüedad inicial. A pesar de estos altibajos, la película demuestra el manejo efectivo de la atmósfera claustrofóbica y el simbolismo, consolidando a su directora como una voz relevante del cine de género latinoamericano.
Lamento, pero el texto que compartiste parece ser un volcado de la página web de Página/12 que incluye múltiples notas y secciones. Solo puedo ver el titular y la bajada de la crítica ("Dirigida por Laura Casabé / La realizadora toma el texto de Mariana Enriquez para edificar un relato de iniciación que logra fundir lo siniestro con lo popular"), pero no tengo acceso al cuerpo completo de la crítica de Juan Pablo Cinelli.
Para poder hacer un resumen adecuado necesito el texto íntegro de la crítica. ¿Podrías compartir el artículo completo?
No puedo resumir esta crítica porque el texto proporcionado es una portada de sitio web con múltiples notas y enlaces, no una crítica de cine desarrollada.
Solo aparece un título mencionado ("La virgen de la tosquera") con una breve referencia que dice que "adapta a Mariana Enriquez y transmite la espesa atmósfera de diciembre 2001", pero no hay un análisis crítico completo sobre el que pueda trabajar.
Para hacer un resumen según tus instrucciones, necesito el texto completo de la crítica, no solo los titulares o menciones de secciones de un sitio web.
La película retrata con inteligencia los vaivenes de la adolescencia en un escenario social vívido y precario, pero su narrativa visual testimonial y su abordaje de temas ya sobrexplotados en el cine contemporáneo generan un recorrido irregular que, más allá de algunos momentos de tensión logrados, no alcanza la fuerza necesaria para trascender la experiencia cinematográfica inmediata.
Festival de Sundance 2025: crítica de "La virgen de la tosquera", de Laura Casabé - Micropsia
Diego Lerer·Micropsia·28 de enero de 2025·Argentina
Una película que logra unir de manera fresca y original el cine de festivales con el cine de género, dosificando magistralmente los elementos fantásticos en un drama adolescente que funciona también como relato realista del conurbano en crisis. Con una protagonista que genera empatía y rechazo simultáneamente, la película maneja con sorprendente efectividad las arenas movedizas entre lo realista suburbano y el horror, retratando la frustración y la inquietud con una impronta profundamente local donde lo económico, lo religioso y lo fantástico se entrelazan de manera inescindible.
Película que construye una geografía de capas periféricas donde lo cotidiano se trenza con lo esotérico y la violencia emerge como continuidad natural, no ruptura. La mirada sostenida sobre su protagonista y la precisión en la representación de deseos imposibles que derivan en posesión y destrucción configuran un relato donde los líquidos —agua, sangre— se erigen como símbolos de lo inevitable. El filme estructura estos recorridos sin puntos de quiebre aparentes, integrando lo deseado y lo concretado en una cotidianidad que culmina con una serenidad inquietante, incapaz de tranquilizar.
André Didyme-Dôme·The Hollywood Reporter (edición en español)·12 de octubre de 2025·Inglés
Una película de folk horror sudamericano que construye su inquietud a través de la lentitud, la precisión visual y el diseño sonoro denso en lugar del susto explícito. Casabé dirige con minimalismo cruel y lirismo, cercano a Aster y Coppola, donde la cámara de Tenorio electriza espacios opresivos y rostros adolescentes donde cada gesto amenaza. El elenco coral responde con precisión, especialmente Oliverio en una revelación de contención. La película abraza la ambigüedad, sugiere más que explica, y reivindica el deseo femenino como potencia caótica sin redención. Una experiencia incómoda, espesa y magnética, quieta en la superficie pero imposible de ver hasta el fondo.
Adrián Chamizo·El Antepenúltimo Mohicano·enero de 2026·España
Una película que logra imbricar brillantemente lo fantástico en lo cotidiano, combinando el coming of age con el cine social mediante un riguroso control del punto de vista y una estrategia espacial notable. Casabé construye una propuesta reflexiva y sensible donde la arquitectura urbana, el sonido diegético y elementos genéricos sutiles exponen los miedos y desigualdades de la sociedad argentina, vinculando el fin de ciclo personal de la protagonista con la incertidumbre colectiva de un momento histórico preciso, superando así los esquematismos del subgénero para ofrecer una perspectiva peculiar y contextuada.
Casabé reimagina los cuentos góticos de Enríquez como una versión contemporánea de Carrie, recontextualizada en la Argentina de 2001, que difumina los límites entre terror psicológico y social al explorar la adolescencia femenina desde la agencia en lugar del victimismo. La película inyecta energía fresca al coming-of-age al entrelazar el folk horror con el impacto visceral del nuevo extremismo, subvirtiendo las convenciones del romance estival para ahondar en las dinámicas de poder y deseo con una ira macabra que deviene transformadora.
Un coming-of-age profundamente argentino que inscribe tensiones sexuales y políticas en geografías locales, donde la película utiliza una variedad de recursos visuales al servicio del punto de vista de su protagonista para construir una narración donde el deseo y la sexualidad desenfrenada distorsionan la percepción. Lejos del cipayismo estilístico, la obra se zambulle en temores y cicatrices propios, revelando oscuridades y perversiones ocultas bajo una superficie aparentemente apacible, integrándose en una incipiente tradición del cine de género nacional que evita las imitaciones culturales.