La película logra su propósito cómico al explotar el contraste entre los gestos y expresiones faciales de los personajes con sus pensamientos internos, un recurso que funciona eficazmente gracias al talento expresivo del elenco. El dispositivo narrativo de acceso a la interioridad de los siete convensales —desde lo trascendente hasta lo completamente aleatorio— transforma una situación convencional en una reflexión divertida sobre aquello que elegimos callar y los mecanismos que usamos para hacerlo.
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