El tema del verano es una película argentina de Comedia, Terror, Ciencia ficción de 2024. Fue dirigida por Pablo Stoll. Está protagonizada por Azul Fernández, Malena Villa y Débora Nishimoto. Ana, Malú y Martina se dedican a seducir hombres adinerados para drogarlos y robarles.
Ana, Malú y Martina se dedican a seducir hombres adinerados para drogarlos y robarles. Durante un verano postpandémico, las tres mujeres planifican su estafa más ambiciosa: despojar a Ramiro Tübingen, un millonario excéntrico que financia artistas. Las estafadoras deben ejecutar su golpe más arriesgado mientras enfrentan las complicaciones de su peligroso método de trabajo.
Ana, Malú y Martina se dedican a seducir hombres adinerados para drogarlos y robarles. Durante un verano postpandémico, las tres mujeres planifican su estafa más ambiciosa: despojar a Ramiro Tübingen, un millonario excéntrico que financia artistas. Las estafadoras deben ejecutar su golpe más arriesgado mientras enfrentan las complicaciones de su peligroso método de trabajo.
Azul Fernández y Agustín Silva en El tema del verano (2026)
Romina Di Bartolomeo en El tema del verano (2026)
Malena Villa y Azul Fernández en El tema del verano (2026)
Malena Villa, Débora Nishimoto y Azul Fernández en El tema del verano (2026)
Azul Fernández, Débora Nishimoto y Malena Villa en El tema del verano (2026)
Romina Di Bartolomeo en El tema del verano (2026)
Débora Nishimoto en El tema del verano (2026)
Daniel Hendler en El tema del verano (2026)
Romina Di Bartolomeo en El tema del verano (2026)
Azul Fernández en El tema del verano (2026)
Agustín Silva en El tema del verano (2026)
Malena Villa en El tema del verano (2026)
Azul Fernández en El tema del verano (2026)
Críticas
EL TEMA DEL VERANO (2024, Pablo Stoll Ward) – Revista FILM
Mateo Alves·Revista FILM·7 de febrero de 2025·Inglés
Stoll Ward abandona su estilo slow cinema de siempre para lanzarse a una comedia zombie pop que muta constantemente: comienza como un thriller de robos, se transforma en catástrofe de no-muertos y termina como alegoría sobre la imposibilidad de imaginar un mundo sin capitalismo. La película aprovecha el género para exagerar la paranoia pandémica con imágenes satíricas, pero su verdadera asertividad emerge en el final, donde los zombies conscientes resultan tan insaciables como los humanos que devoran, sugiriendo que incluso el apocalipsis no puede romper las cadenas del consumo.
La película despliega una propuesta contemporánea dentro del género zombies que va más allá de la nostalgia exploitation: articula una reflexión sobre el colapso capitalista y la pandemia a través de una estructura convencional que se redondea en su tramo final, cuando los protagonistas abrazan la condición zombie y encuentran liberación en la renuncia a la humanidad. Con un tono posmoderno que mezcla humor y horror desde una estética cuidada, el director logra sugerir, de manera lúdica, que quizás la única salvación del pensamiento comunitario radica en destruir y comenzar de nuevo. Divertida y sin pretensiones redentoras, alcanza plenamente sus objetivos.
Crítica de “El tema del verano”, película de Pablo Stoll con Azul Fernández, Malena Villa, Débora Nishimoto y Daniel Hendler
Diego Batlle·Otros Cines·2 de febrero de 2026·Argentina
Se trata de un entretenimiento satírico dignamente ejecutado que mezcla gore, comedia física y ciencia ficción distópica con desenfado, aunque sin sorpresas mayores ni una gran ambición cinematográfica. La película sostiene su simpatía a través de gags visuales y toques de "uruguayosidad", manteniéndose más próxima al desenfado que a incursiones profundas en el género, resultando en una propuesta aceptable dentro de sus propios límites.
Estrenos: crítica de "El tema del verano", de Pablo Stoll Ward (Sala Lugones) - Micropsia
Diego Lerer·Micropsia·3 de febrero de 2026·Argentina
Una película despareja y episódica que, en la búsqueda tarantiniana de transformar un relato de zombies en comedia de costumbres con toques políticos, logra resultados parcialmente efectivos: funciona más como chiste interno, homenaje y cita irónica al subgénero que como construcción cinematográfica cohesiva, y aunque toca temas sobre el caos pospandémico, nunca explota del todo su costado político, quedando como un producto de consumo pop que apunta al absurdo grotesco sin despegar completamente de la superficie.
Una comedia de terror que logra transitar con soltura entre la parodia clase B y el body horror, aprovechando la frescura aún latente de la experiencia pandémica para construir una narrativa que se posiciona críticamente frente al capitalismo y la paranoia colectiva. El trío protagonista genera una química orgánica capaz de mutar entre la sensualidad tarantinesca y el grotesco en segundos, mientras que la estructura clásica del género —casa aislada, personajes diversos, amenazas múltiples— encuentra en el escenario de la playa uruguaya una originalidad que sostiene el tono bizarro del relato sin temor al ridículo.
No puedo procesar esta solicitud. El texto que enviaste no contiene una crítica de cine sobre "El tema del verano", sino que es una página de inicio del sitio de Página/12 con múltiples noticias de política, economía y deportes. Aunque aparece el título de una película en el encabezado, no hay análisis crítico de la misma.
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Crítica de “El tema del verano”: zombis uruguayos en la nueva normalidad | EscribiendoCine
Emiliano Basile·Escribiendo Cine·5 de febrero de 2026·Argentina
Una mezcla estimulante de géneros hecha desde la pasión por el entretenimiento puro, sin complejos ni solemnidad, que muta literalmente entre géneros sin pudor ni explicaciones. Su verdadera audacia reside en construir un contexto pandémico donde la locura se asume como normalidad deformada y en desafiar cualquier expectativa de coherencia clásica, logrando que un relato alucinado sobre el presente se reinvente constantemente, como sus personajes que mueren y siguen caminando. El anclaje local transforma la propuesta en un grotesco atravesado por humor negro y comentario social que recuerda el desenfado de thrillers de bajo presupuesto deshinibidos, pero con una impronta marcadamente rioplatense.
Una película que desactiva las expectativas del género zombie mediante un desplazamiento deliberado hacia la comedia, donde los errores de cálculo generan un encadenamiento de fracasos que diluyen cualquier centro narrativo preestablecido. Stoll Ward reutiliza las coordenadas básicas del género pero las redirige hacia la experiencia de lo extremo, humanizando a los no-muertos y transformando sus impulsos en pulsiones casi infantiles, mientras introduce una reflexión política sobre la animalización del capitalismo tardío que finalmente rechaza con un gesto de desplante formal: detener al cazador con un termo.