La película construye un drama intimista sobre la convivencia de tres generaciones de mujeres en un escenario aislado y de belleza pintoresca que funciona como metáfora de represión. La danza emerge como elemento simbólico central para expresar liberación y deseo, mientras la progresiva reasignación de roles familiares genera la tensión narrativa. Aunque el relato aborda temas de legado materno y mandatos familiares con una estructura que mantiene los secretos ocultos hasta desentrañarlos gradualmente, la película logra su propósito gracias a un trabajo interpretativo, escenográfico y sonoro consistente que sostiene esta exploración sobre vínculos familiares atravesados por el trauma.
Leé la críticaTres tiempos es una película argentina de Drama de 2025. Fue dirigida por Marlene Grinberg. Está protagonizada por Mara Bestelli, Florencia Dyszel y Violeta Postolski. Emma cría a su nieta adolescente Alicia en una casa aislada y la entrena en danza con disciplina rigurosa.
Emma cría a su nieta adolescente Alicia en una casa aislada y la entrena en danza con disciplina rigurosa. Cuando Bárbara, la madre biológica de Alicia, aparece inesperadamente con su cuidador, la convivencia entre las tres mujeres desata conflictos sobre quién debe cuidar y controlar a la adolescente.
Tres tiempos (2025)
Estreno en Argentina:11 de diciembre de 2025
Emma cría a su nieta adolescente Alicia en una casa aislada y la entrena en danza con disciplina rigurosa. Cuando Bárbara, la madre biológica de Alicia, aparece inesperadamente con su cuidador, la convivencia entre las tres mujeres desata conflictos sobre quién debe cuidar y controlar a la adolescente.
Intérpretes
Equipo técnico
Dirección
Guion
Dirección de Fotografía
Dirección de Arte
Montaje
Música
Galería de imágenes
Fotograma de Tres tiempos (2025)
Críticas
Una ópera prima que logra la simbiosis entre danza y cine con notable elegancia: la coreografía de Diana Szeinblum y la dirección de Marlene Grinberg construyen una fábula visual donde el sonido, el movimiento corporal y la cámara se conjugan en un maridaje excepcional, generando momentos inmersivos que evocan tanto la tradición de Pina Bausch como cierta rareza criolla teñida de extrañamiento europeo, con ecos de Lanthimos y Lynch envueltos en los firuletes de Isadora Duncan.
Leé la críticaLa ópera prima se distancia de los modelos narrativos convencionales para pensar los cuerpos y sus memorias a través de la danza como código paralelo. La dirección logra construir un espacio donde la cámara se aproxima a texturas corporales, respiraciones y movimientos que enuncian lo que las palabras no articulan, mientras las coreografías operan como negociación de afectos y culpas. Su verdadero acierto radica en evadir lo episódico para trabajar con la memoria corporal y los espejos generacionales, donde la danza funciona simultáneamente como liberación y herencia condicionante. Técnicamente configura un clima de proximidad y tensión contenida mediante el sonido y una música que nunca subraya.
Leé la críticaEl debut de Marlene Grinberg se erige como una pequeña obra maestra que trabaja la imagen cinematográfica con madurez singular, construyendo cada plano como una entidad que respira por sí misma. A través de movimientos corporales, disciplinas rituales y una composición visual de cariz pictórico, la película teje un tejido emocional donde naturaleza, espacios interiores y cuerpos convergen para interrogar herencias y traumas familiares. Con precisión formal y una comprensión profunda de cómo la forma potencia el sentido, Grinberg maneja el lenguaje cinematográfico con rigor e intuición, exigiendo al espectador una atención particular para percibir las señales que emergen en cada borde del encuadre.
Leé la críticaUna ópera prima que explora los vínculos intergeneracionales a través del movimiento corporal, la fotografía y la contención emocional más que del diálogo. La película construye intimidad mediante la danza, los espacios naturales y los gestos afectivos, mientras tensiona dinámicas familiares con personajes arquetípicos y un tono que flirtea con elementos de intriga fantasmal sin caer en lo gótico. Sus escenarios despojados, su fotografía de colores planos pero atractivos, y la calidad de las actuaciones respaldan un relato que habilita lecturas simbólicas profundas y alcanza un cierre que hace justicia a sus personajes.
Leé la críticaLa película construye una atmósfera de aislamiento donde los cuerpos se convierten en el lenguaje principal para expresar conflictos emocionales y temporales entre tres mujeres, pero esa búsqueda por cifrar significados a través de la gestualidad y la danza termina fracturando la progresión narrativa sin lograr cuajar completamente en las relaciones entre los personajes, resultando en una obra que se extiende excesivamente sin justificación formal, dejando sin explotar el potencial dramático y atmosférico que podría haber emergido de los vínculos más allá del parentesco.
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