Winograd se mueve con oficio en el territorio de la comedia con toques de acción, adaptando el planteo original a las lógicas mexicanas pero llevándolo hacia un terreno que le resulta más cómodo como director, donde el humor y el lucimiento de los protagonistas —en especial el carismático Méndez— funcionan con soltura, aunque la versión resulte más virada a la acción y menos interesada en los matices psicoanalíticos del film argentino que la originó.
Leé la críticaCargando...