Una hermosa película de animación que contrasta visualmente colores vibrantes y música exuberante con la aridez gris y los silencios opresivos, logrando una alegoría sobre la libertad y la felicidad que funciona tanto para el público infantil como adulto. El guion combina diálogos ingeniosos con una carga de crítica social ácida, mientras la construcción del mundo y sus personajes —en especial la torre musical de Ágata— generan una experiencia audiovisual envolvente que revela capas de significado a medida que avanza.
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