Maia vive en Bariloche junto a su madre y abuela, atravesadas por el duelo de la muerte de su padre Luis Gattás, quien tuvo un accidente en el Río de la Plata cuando ella tenía apenas dos meses de vida. Su padre descendía de una familia palestina y murió trágicamente en 1986, cuando él tenía 26 años. Maia hereda únicamente tres objetos de su padre: un vaso verde, un sweater y un trofeo de pesca. La joven viaja a Cisjordania, Palestina, para buscar sus raíces genealógicas paternas. Entre las ruinas de las casas derrumbadas por la ocupación israelí y las aguas del río Jordán, encuentra una señal del destino en el nombre de su familia.
Maia vive en Bariloche junto a su madre y abuela, atravesadas por el duelo de la muerte de su padre Luis Gattás, quien tuvo un accidente en el Río de la Plata cuando ella tenía apenas dos meses de vida. Su padre descendía de una familia palestina y murió trágicamente en 1986, cuando él tenía 26 años. Maia hereda únicamente tres objetos de su padre: un vaso verde, un sweater y un trofeo de pesca. La joven viaja a Cisjordania, Palestina, para buscar sus raíces genealógicas paternas. Entre las ruinas de las casas derrumbadas por la ocupación israelí y las aguas del río Jordán, encuentra una señal del destino en el nombre de su familia.