Elena y Camilo son vecinos. Ella tiene 72 años. Él, 78. Sus cuerpos cansados y las arrugas de sus rostros les recuerdan, a cada momento, el tiempo transcurrido. Elena y Camilo se gustan. Pero en silencio. Como si fueran dos niños se espían y coquetean. Es el último día del año y sus seres más queridos van a festejar con ellos.