El documental funciona como registro de la memoria comunitaria, recuperando testimonios y marcas territoriales que quedan fuera de los relatos oficiales. A través de una construcción temporal que recorre desde la época colonial hasta el presente, la película articula la resistencia acumulada de una comunidad originaria, mostrando cómo la pérdida y recuperación de tierras constituye una historia de lucha sostenida. En su propósito de visibilizar lo que el silencio estatal intenta borrar, la obra opera como acto de preservación de una memoria colectiva amenazada por la destrucción física del territorio.
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