La cultura de Purmamarca, una pequeña localidad del noroeste argentino, se da a conocer a partir de la historia de vida de Barbarita Cruz, una de sus más antiguas habitantes. En condiciones adversas, ella dedicó su vida a revalorizar las tradiciones y a reivindicar el ser coya. Enseñó a pintar y a modelar con arcilla; escribió y cantó numerosas coplas; refugió en su hogar a grandes artistas y siempre se caracterizó por hacer de la libertad su filosofía de vida.
La cultura de Purmamarca, una pequeña localidad del noroeste argentino, se da a conocer a partir de la historia de vida de Barbarita Cruz, una de sus más antiguas habitantes. En condiciones adversas, ella dedicó su vida a revalorizar las tradiciones y a reivindicar el ser coya. Enseñó a pintar y a modelar con arcilla; escribió y cantó numerosas coplas; refugió en su hogar a grandes artistas y siempre se caracterizó por hacer de la libertad su filosofía de vida.