En un incierto futuro mediato, tres difusas siluetas avanzan contra el chillido del viento de un interminable desierto. En su camino recogen latas y pedazos de películas que hallan esparcidas por la arena. La luz que atraviesa los fotogramas ilumina mágicamente algo de la vida de Ricardo, Zulema, y Ricardito en un taller de electricidad de un barrio denominado Pompeya de una ciudad llamada Buenos Aires. Zulema va y viene con el mate en la mano, Ricardito atiende los autos de los clientes que concurren al lugar como si fuera un viejo y sagrado ritual. Cosas increíbles cuelgan de las paredes, viejas piezas, santos, fotos enmarcadas como cuadros. Al golpear las piezas para desarmarlas, las insulta como si estuvieran vivas. De aquella ciudad que los albergó sólo quedan en pie las negras torres de sus propios verdugos.
En un incierto futuro mediato, tres difusas siluetas avanzan contra el chillido del viento de un interminable desierto. En su camino recogen latas y pedazos de películas que hallan esparcidas por la arena. La luz que atraviesa los fotogramas ilumina mágicamente algo de la vida de Ricardo, Zulema, y Ricardito en un taller de electricidad de un barrio denominado Pompeya de una ciudad llamada Buenos Aires. Zulema va y viene con el mate en la mano, Ricardito atiende los autos de los clientes que concurren al lugar como si fuera un viejo y sagrado ritual. Cosas increíbles cuelgan de las paredes, viejas piezas, santos, fotos enmarcadas como cuadros. Al golpear las piezas para desarmarlas, las insulta como si estuvieran vivas. De aquella ciudad que los albergó sólo quedan en pie las negras torres de sus propios verdugos.