Una película que despliega una estética visual íntima nutrida de nostalgia, entrelazando planos generales de la ciudad con testimonios que invitan a la reflexión y permiten acompañar a la directora en su viaje por el mito. La música funciona como componente fundamental, con la canción ecoando en diferentes versiones, mientras la construcción formal logra revelar cómo un símbolo cultural ha quedado profundamente arraigado en la memoria colectiva argentina.
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