Michel vive detrás de la laguna. Pesca con su caña, deambula por los campos aledaños al pueblo, sobrevive solo y con lo imprescindible. Sin tráfico, sin gente, sin responsabilidades. Y cuando cae la tarde, los rugidos alejan la tormenta y lo mantienen a salvo.
Michel vive detrás de la laguna. Pesca con su caña, deambula por los campos aledaños al pueblo, sobrevive solo y con lo imprescindible. Sin tráfico, sin gente, sin responsabilidades. Y cuando cae la tarde, los rugidos alejan la tormenta y lo mantienen a salvo.