A millares, todos los años, cuando se acerca el mes de mayo, la gente llega a la Villa, fundada donde el milagroso Cristo de la Quebrada fue encontrado y hoy tiene su morada. Un pueblo tranquilo, de escasos habitantes, durante tres días cambia de un modo extraordinario su fisonomía, se llena de luces, velas, salmos, bailes y ferias, para quedar luego vacío, esperando el próximo 3 de mayo.
A millares, todos los años, cuando se acerca el mes de mayo, la gente llega a la Villa, fundada donde el milagroso Cristo de la Quebrada fue encontrado y hoy tiene su morada. Un pueblo tranquilo, de escasos habitantes, durante tres días cambia de un modo extraordinario su fisonomía, se llena de luces, velas, salmos, bailes y ferias, para quedar luego vacío, esperando el próximo 3 de mayo.