En julio de 2009, a los 58 años de edad, el escritor
José Gabriel Báñez terminó con su vida de manera sorpresiva. Sin embargo, nada parece casual visto desde la perspectiva que nos ofrece el tiempo. El investigador reúne una serie de pistas que ilustran acerca de una historia sin fisuras. “Somos argumentos ambulantes y terminaremos siendo una versión” pronostica Báñez. El investigador recoge el guante y sale en busca de esa versión. El recorrido por su literatura; las reflexiones de sus pares, sumado a las voces de su núcleo íntimo, además de referirse a su obra y a su compromiso intelectual, resultan un difuso límite entre realidad y ficción. Un par de opuestos que el escritor parece hubiera conseguido descifrar.