Dada su marcada inclinación por lo truculento -que ejercitan en sus crueles juegos con muñecas-, y aisladas por elección del resto de las chicas de la clase -a la que llaman “las chetas”-, era en cierto modo natural que estas dos nenas de doce, tan al borde de la adolescencia, se interesaran inmediatamente por la araña que lleva a la clase el nuevo profesor de biología; y no menos previsible que se enamoraran perdidamente del docente. El problema es que tienen competencia: la atractiva profesora de educación física, a la que siempre detestaron, y que en muy poco tiempo gana terreno en la vida del hombre con el que se han obsesionado. Dispuestas a no darse por vencidas, recurren a una serie de delirantes y cada vez más peligrosas estrategias para alejar al docente de la maestra, con lo que la ópera prima de Caulier -realizada con un reparto que es, con excepción de su protagonista masculino, enteramente formoseño- se va sumergiendo en el terreno de la comedia negra, sin retorno, hasta revelarse como una de las películas más felizmente atípicas del cine argentino reciente.
Dada su marcada inclinación por lo truculento -que ejercitan en sus crueles juegos con muñecas-, y aisladas por elección del resto de las chicas de la clase -a la que llaman “las chetas”-, era en cierto modo natural que estas dos nenas de doce, tan al borde de la adolescencia, se interesaran inmediatamente por la araña que lleva a la clase el nuevo profesor de biología; y no menos previsible que se enamoraran perdidamente del docente. El problema es que tienen competencia: la atractiva profesora de educación física, a la que siempre detestaron, y que en muy poco tiempo gana terreno en la vida del hombre con el que se han obsesionado. Dispuestas a no darse por vencidas, recurren a una serie de delirantes y cada vez más peligrosas estrategias para alejar al docente de la maestra, con lo que la ópera prima de Caulier -realizada con un reparto que es, con excepción de su protagonista masculino, enteramente formoseño- se va sumergiendo en el terreno de la comedia negra, sin retorno, hasta revelarse como una de las películas más felizmente atípicas del cine argentino reciente.