En 1979 el consagrado diseñador de laberintos inglés
Randoll Coate diseñó por pedido de la escritora Susana Bombal, una de las grandes amigas de
Borges, un laberinto simbólico en homenaje a este gran escritor argentino. Veinticinco años más tarde,
Camilo Aldao (h), un sobrino nieto de Bombal, inició un plan junto a
María Kodama y el paisajista
Carlos Thays, para construirlo. La ubicación elegida fue Los Alamos, una finca de 1830 propiedad de Susana Bombal en donde
Borges solía pasar algunos veranos. El documental es una reconstrucción de la historia, con el testimonio de varios de sus protagonistas,