A Salcedo, la Resistencia le encarga una película en la peor tradición del cine dogmático de propaganda. Él no rechaza la petición, pero hace un film en sus propios términos. La pélicula no busca dar respuestas cerradas, sino abrir interrogantes: ¿es posible un cine político en el Siglo XXI? ¿Qué formas debería tomar? ¿Cómo debería ser el vínculo entre las organizaciones políticas y los artistas? ¿Ser didáctico es ser revolucionario?.
A Salcedo, la Resistencia le encarga una película en la peor tradición del cine dogmático de propaganda. Él no rechaza la petición, pero hace un film en sus propios términos. La pélicula no busca dar respuestas cerradas, sino abrir interrogantes: ¿es posible un cine político en el Siglo XXI? ¿Qué formas debería tomar? ¿Cómo debería ser el vínculo entre las organizaciones políticas y los artistas? ¿Ser didáctico es ser revolucionario?.