Notas de los directores

Fanny camina no es una elección temática casual, sino el resultado de una larga elaboración.

El peronismo estuvo presente desde mi infancia, cuando me declaré niño peronista en una familia de radicales.

Mi primera puesta en escena en Francia fue Eva Perón de Copi, donde a mi sugerencia un actor encarnó a la madre del pueblo.

Años después, me interesé por la relación del cantante español Miguel de Molina, perseguido por el régimen franquista por homosexual, y al cual Eva Perón le concede el refugio político. El espectáculo se llamo Tatuaje.

Estos caminos me condujeron naturalmente a un personaje a la sombra de Eva: su amiga íntima Fanny Navarro.

La amistad con Eva condujo a Fanny a un enceguecimiento ideológico que le costaría a la caída de Perón ser elegida por los agentes de la Revolución Libertadora como el chivo expiatorio de dicha orientación política.

Su tragedia no podía dejarme indiferente porque su caso nos revela los limites del fanatismo y el drama de una mujer sola frente a la historia.

Antes de llegar al film creamos junto a Gonzalo Demaria y Alejandra Radano secundada por Marcos Montes la pieza teatral Deshonrada, donde Fanny es expuesta a un despiadado interrogatorio por parte de un agente de la Revolución Libertadora apodado Gandhi. Esta experiencia teatral nos llevo a ponernos en contacto con los pormenores de la tortuosa e ingenua vida de Fanny Navarro.

Deshonrada nos llevo a reunir una rica documentación sobre el derrotero de Fanny en su vida personal y política.

El relato se fue constituyendo de una manera libre sin seguir la trama de una ficción convencional llamada biopic. Junto a Ignacio Masllorens quisimos que esta forma heteroclítica permitiera a un lenguaje poético revelar un hecho político.

La puesta del film trató de evitar todo naturalismo.

El film se ubica gracias a la intensa colaboración con Ignacio Masllorens en un espacio fantomático entre el pasado y el presente, donde un personaje de ayer, por su sola presencia, transforma a sus interlocutores en personajes de su época, arrastrándolos en su doloroso camino de pasión y desengaño.

La ciudad de Buenos Aires

Creo que la narración cinematográfica tiene necesidad de un territorio real, por esa razón muchos realizadores emparentan su obra con una ciudad.

Ignacio Masllorens realizó un retrato minimalista e inquietante de Buenos Aires en su film Hábitat (2013).

En esta ocasión, Buenos Aires, con sus calles, establece el vínculo de Fanny con su tragedia y le confiere un territorio propicio a su melodrama.

Por momentos, el rostro de Fanny narra su pasado en el presente de Buenos Aires. En otros momentos, las fachadas destruidas de los cines del presente presagian el trágico futuro de su pasado.

El fanatismo

Fanny se fanatiza para agradecerle a Eva la consideración que le otorga como persona y como actriz. No estoy seguro de que Fanny Navarro fuese consciente de los hilos políticos entre los cuales quedaría atrapada.

Ingenuamente, Fanny se transforma en un personaje peligroso delatando a otros artistas. El precio que debió pagar fue desmesurado y de alguna manera comparable a su fervor.

La respuesta al fanatismo es el fanatismo. Comienza entonces la inevitable ceguera que la llevará a un patético estatismo.

Las actrices

Tanto Alejandra Radano como Nicola Costantino llegaron al set en total conocimiento de sus roles y la relación de amistad que unía a Eva y Fanny.

Alejandra Radano, además de haber interpretado el rol de Fanny en Deshonrada, colaboró activamente con todo tipo de documentos escritos y visuales que podían contribuir a la narración. Su participación fue intensa y activa en la escritura del guion.

En cuanto a Nicola, ella estaba también impregnada del rol de Eva, puesto que ya la había encarnado en su obra plástica y performática Rapsodia inconclusa, que fue presentada en la Bienal de Venecia y más tarde en la Fundacion Fortabat.

La relación intelectual y artística de las dos actrices condujo a una inmediata intimidad entre ellas que les permitió asumir los personajes con entera profundidad.

La actuación encarada desde un punto de vista poético les permitió recrear los detalles mínimos de esa amistad.

Las amigas no se percataron que tejían una trama que las llevaría a un trágico futuro compartido.

La venganza y la violencia ejercida por la Revolución Libertadora fue una manera de sancionar esa particular amistad que reunió a Eva y Fanny, y quizás un modo de castigar a Eva post mortem.

Alfredo Arias

Hace varios años me reuní por primera vez con Alfredo Arias en un café porteño. En aquel primer encuentro, Alfredo fue directo al punto,
proponiéndome dirigir junto a él un largometraje a partir de un guion suyo basado en la trágica vida de la actriz Fanny Navarro.

Acepté la invitación sin dudarlo y sin haber leído una línea del texto.

Al cabo de unos días recibí el guion, titulado Fanny camina, y su lectura superó todas mis expectativas. Alfredo no tenía en mente un simple argumento de biopic o un convencional film de época.

Su espíritu absolutamente moderno había imaginado una película de una osadía increíble, tanto en su aspecto narrativo como en su forma y –mejor aún– en sus modos de producción.

Desde que comenzamos a pensar cómo realizar esta película, con Alfredo teníamos claro que tenía que ser producida como un film independiente: un equipo chico, sin cronogramas rígidos y mucha libertad.

Y pese a que sabíamos que iba a ser extremadamente difícil, elegimos registrar la película en fílmico (16mm y Súper8mm), porque queríamos capturar capture la esencia misma de los personajes en un soporte tangible y real: el celuloide.

Los protagonistas de Fanny camina son seres del pasado que deambulan y repiten sus vidas en una Buenos Aires actual, como si nosotros mismos no pudiésemos salir o superar nuestra propia historia.

Son personajes oscuros e incómodos para el peronismo, como Fanny Navarro, Juancito Duarte y Raúl “El Chancho” Apold, y sobre los que se ha escrito poco, pero que aún hoy siguen teniendo influencia entre nosotros.

La elección del fílmico hizo que durante el rodaje no pudiéramos ver con demasiada claridad las imágenes que se producían. No teníamos más opción que confiar en que esos fantasmas del peronismo que estábamos invocando iban a aparecer después.

Por eso nos gusta decir que el rodaje fue una sesión de espiritismo y que Fanny camina es como esas fotografías que, sin saberlo, capturan imágenes de espectros que recién aparecen luego de ser reveladas.

El material de archivo

El guion ya proponía utilizar imágenes documentales para narrar el derrocamiento de Perón por la Revolución Libertadora, pero durante el
montaje decidimos incluir más imágenes de archivo para otras partes del relato, como por ejemplo el noticiero cinematográfico del comienzo, para que los espectadores puedan ubicarse mejor históricamente y entender mejor la relación entre los personajes principales.

El archivo visual y sonoro también esta presente de varias otras formas, con las fantasmales voces de las divas del cine o la proyección de Deshonra en la sala Lugones, e incluso más mimetizado dentro de la propia película, como en la secuencia de los carteles de neón o en la icónica imagen del reloj de la legislatura marcando las 20:25.

Nos gustaba la idea de que la película pueda mutar de forma, adoptando o camuflándose en diversos estilos, como el noticiero, la propaganda peronista o un trailer inexistente.

Buenos Aires

Fanny camina también pretende ser una película sobre Buenos Aires.

Quisimos filmarla de un modo que nos permitiese fusionar la ciudad del pasado con la actual, para crear un nuevo espacio urbano más atemporal, como es Alphaville o la Aquilea de Invasión.

Mostrar Buenos Aires como un corte de capas geológicas que superponen épocas y estilos.

Ignacio Masllorens