Isidro huye desesperado de un enemigo invisible y consigue en la confortable casa de Ángela y Celita el lugar ideal para guarecerse. Ellas, pese a la aparente peligrosidad del joven, deciden aceptarlo como huésped.
Isidro huye desesperado de un enemigo invisible y consigue en la confortable casa de Ángela y Celita el lugar ideal para guarecerse. Ellas, pese a la aparente peligrosidad del joven, deciden aceptarlo como huésped.