Sinopsis
Construido a contramano de todos los cánones estéticos de su época e inaugurado en 1923, el emblemático edificio porteño “Palacio Barolo” fue encargado por el empresario italiano Luis Barolo a un compatriota, el arquitecto Mario Palanti, quien luego levantaría una “torre gemela” del otro lado del Plata: el Palacio Salvo de Montevideo.