La existencia terrenal de Roberto llega abruptamente a su fin. En su paso a la vida eterna descubre que el paraíso prometido es un gélido e impersonal organismo burocrático: llega durante un fallo del sistema y es forzosamente asignado a compartir su nueva existencia junto a "Coquito" —un inadaptado que atenta contra su anhelada tranquilidad—, en medio de los encorsetados mecanismos de la burocracia celestial.
La existencia terrenal de Roberto llega abruptamente a su fin. En su paso a la vida eterna descubre que el paraíso prometido es un gélido e impersonal organismo burocrático: llega durante un fallo del sistema y es forzosamente asignado a compartir su nueva existencia junto a "Coquito" —un inadaptado que atenta contra su anhelada tranquilidad—, en medio de los encorsetados mecanismos de la burocracia celestial.