Freddy deja a su mujer y sus tres hijas en Bolivia y viaja a Buenos Aires como indocumentado en busca de trabajo. Consigue un puesto de parrillero en un bar de Villa Crespo gracias a Enrique, el dueño. Ahí comparte jornadas con la clientela habitual —taxistas ahogados en deudas, un vendedor ambulante— y con Rosa, una camarera de origen paraguayo. El trato cotidiano va exponiendo el desprecio y la xenofobia que Freddy enfrenta en silencio mientras intenta sostenerse en una ciudad que lo ignora.
Freddy deja a su mujer y sus tres hijas en Bolivia y viaja a Buenos Aires como indocumentado en busca de trabajo. Consigue un puesto de parrillero en un bar de Villa Crespo gracias a Enrique, el dueño. Ahí comparte jornadas con la clientela habitual —taxistas ahogados en deudas, un vendedor ambulante— y con Rosa, una camarera de origen paraguayo. El trato cotidiano va exponiendo el desprecio y la xenofobia que Freddy enfrenta en silencio mientras intenta sostenerse en una ciudad que lo ignora.